La paleta de la marca se construye sobre tres colores que evocan directamente el paisaje que la inspira: la playa, el mar y la naturaleza.
El verde aquamarina captura el brillo del agua poco profunda, aportando frescura y vitalidad. El azul marino ancla la paleta con profundidad y elegancia, transmitiendo confianza y sofisticación. Los ocres arena calientan el conjunto con la luz y la textura de la orilla, añadiendo un toque orgánico y terroso.
Cada color se despliega en tres variaciones de tono —oscuro, medio y claro— que permiten una identidad visual versátil y cohesionada, capaz de adaptarse a cualquier soporte manteniendo siempre su esencia.
Una paleta que no es solo estética: es un paisaje.